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Al repasar la información local y provincial de la semana, en nuestra Agencia Uno de Viedma, varios datos llamaron nuestra atención y nos dejaron algunas reflexiones que queremos compartirles.

Como saben, este 26 se celebró el “día del actor” en honor a San Ginés, quien realizó un milagro en plena actuación teatral convirtiendo al cristianismo al emperador. Y el 27 fue el centenario de la radiofonía argentina por la primera transmisión desde la terraza del Teatro Coliseo, que hicieron cuatro visionarios, hoy recordados como los “Locos de la Azotea”. Por eso, ambas fechas nos hicieron repensar, tanto en la cantidad de palabras que heredamos del teatro y que usamos en el abordaje de la realidad (“protagonista”, “conflicto”, “acción”, “actor”, inclusive el término “hipócrita” que se refiere a la persona que actúa detrás de una máscara), como en la vieja alegoría de “la vida como un teatro” donde cada uno de nosotros somos los protagonistas de nuestros grandes éxitos o fracasos frente a un público que puede abuchearnos o aplaudirnos de pie (sólo depende de nosotros).

Por supuesto,  querido lector, pensar la vida como un escenario donde actuamos nuestro rol junto a otros, sólo es un conjunto de metáforas. Pero, al fin y al cabo, nos ayuda a pensar la realidad desde otro parámetro que no sea el covid, al menos por un momento. Es que, en más de una entrevista a funcionarios, esta semana, nos quedamos con las ganas de hablar de otros temas como: “¿Estás de acuerdo con el cambio llevado adelante en la Justicia?  ¿Sí? ¿No?¿Por qué?” Quizá la desinformación en las respuestas también hubiera sido alarmante “ya que la pandemia no nos permite estar al tanto de todo”, hubieran argumentado.

La verdad es que uno se queda pensando hasta dónde y quiénes son los que deberían garantizarle a la ciudadanía el cuidado en esta época. Momento álgido, donde se requiere de hombres y mujeres dirigentes dispuestos a pagar el precio de tomar decisiones y partidos políticos con una postura propia que los acompañen. Todavía resuena en nuestros oídos “en algunas ciudades de Rio Negro,  volvemos a fase uno” junto a los bocinazos de protestas. Resultado: después de anunciar la decisión, echaron por tierra sus propias palabras. Al mirar a los dirigentes que no tienen ganas de ponerse a la altura de las circunstancias, “ya no da criollos el tiempo”, diría Argentino Luna.

Haciendo una analogía de esta situación, un periodista de Villa Regina explicó: “si tu hijo tiene que ir temprano a la escuela y te hace berrinche para no ir a dormir. Lo lamento mucho, que se enoje, si estoy convencido que eso es lo que necesita, como padre, aunque se enoje es casi un deber el guiarlo, sin violencia, pero con autoridad”. Más claro, imposible.  Por eso, el Intendente Pedro Pesatti, ya dejó entrever que, frente al incremento de casos positivos en Viedma, si le correspondiera la decisión que sólo le atañe a Provincia y Nación, y tuviera que retroceder a fases anteriores, no le temblaría el pulso. Porque sabe que prefiere pagar el costo político y no la pérdida de un vecino por negligencia institucional. No obstante, hay otras medidas que pensó y llevó adelante como la multa de cinco mil pesos para quien no use barbijo en espacios públicos. Y, si alguno piensa que son medidas autoritarias, sólo tienen que ver el último mensaje en video del Intendente Pesatti donde, con mucha sinceridad, les habla a todos sus vecinos con la preocupación que tendría un padre que espera despierto a que sus hijos, no importa la edad, vuelvan a casa despúes del boliche:

Nos gustaría saber, querido lector, si después de ver el video, coinciden con nosotros en esta analogía. Ya que, desde Viedma, lo anticipamos en nuestra editorial del 20 de junio “Un día como hoy”, al mencionar que “en algún lugar de nuestra ciudad, hay una persona que fue elegida para velar por el bien de la comunidad y está afrontando un desafío que nadie le anticipó. En silencio se preocupa, se asusta, quizá no duerme tranquilo (…) Un jefe comunal que, sin importar partido, raza o religión, está masticando impotencia al ver que algunos no toman conciencia de la gravedad. Siente que no quiere perder a ninguno de sus vecinos y trabaja en equipo junto a su municipio, de lunes a lunes, de la mañana hasta la noche para mantener la paz y el orden social”.

Así, sentimos que encarna Pesatti, el rol del gobernante comprometido. En estos tiempos, repetimos, donde faltan partidos políticos con dogmas y posturas propias, y dirigentes a la altura de las circunstancias. Donde, cuando aparecen estos ejemplos, no podemos dejarlos pasar porque con mucha sensibilidad y tacto logran transmitir un legado que va a trascender su época. Son protagonistas con mucha visión y compromiso en un escenario adverso que no temen ser llamados “locos” y quizá, en plena acción, hasta logren hacer milagros. Porque, adaptando el refrán, de santos y locos, no todos pero sí algunos, tienen un poco.

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