Tiro libre (segunda parte de la saga “Una cortita y al pie”)

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Sabemos, al igual que Eduardo Sacheri, que uno no puede andar por la vida reprobando a sus rivales y disculpando a sus amigos sólo por el hecho de serlo (…) Digamos que uno va por ahí intentando no apartarse demasiado del camino debido, tratando de que los amores y los odios no le trastoquen irremediablemente la lógica. 

Pero, por algo su cuento se llama “Me van a tener que disculpar”, ya que siempre hay un “tipo con el que no puedo”, como dice Sacheri, que a pesar de no ser “ni un santo varón, ni un benefactor de la humanidad, ni un valiente guerrero”, igual desafía nuestra objetividad. Y ojo, que en nuestro oficio, hemos visto con el tiempo “a más de uno cambiar del bando de los inquisidores al de los plañideros aplaudidores, y viceversa, sin que se les mueva un pelo” (actitud que nos parece absolutamente detestable, por cierto). Por eso, hay que evitar tanto “los elogios superlativos y rimbombantes como los dardos envenenados y traicioneros”.

Por suerte o por desgracia, querido lector, hoy tenemos una nueva oportunidad de desafiar nuestro juicio crítico en esta saga rumbo a las PASO y le toca el turno al Frente de Todos. Y, seguro que ya está asomando el desconcierto con esta analogía porque “el tipo” del que habla Sacheri es ‘el Diego’ y como “le debe” esos dos goles a los ingleses en Méjico, (victoria futbolera que alivió un poco la herida social por la Guerra de Malvinas), se abstiene de opinar de su vida. Pero nosotros, por más que reconocemos muchos de los esfuerzos, ¿le debemos algo al Frente de Todos? ¿algo que se equipare con la alegría que tuvimos en la revancha del 86? ¿algo que no nos remita a las difíciles situaciones, y no sólo económicas, por las que pasamos actualmente? ¿algo tan digno que nos sustraiga de opinar abiertamente de sus errores? La verdad es que no. Salvo por darnos esos momentos de expectativa que se produce cuando hay un tiro libre en medio del partido, cuando por las faltas acumuladas, se le da la pelota al otro bando, generando nuevamente la ilusión de que la suerte del partido puede virar rotundamente (sí, como notarán, seguimos con la jerga futbolera iniciada en Una cortita y al pie donde hablamos de los candidatos de Juntos).

He aquí la cuestión: a los del Frente de Todos de Río Negro les toca realizar el tiro libre. Y, con esta acción, llevarán adelante la estrategia que les permita conquistar su objetivo: las bancas de Diputados. Y en este tiro libre indirecto, Doñate y Soria le patearon la pelota a Marks y Berros. Quienes, para seguir armando la jugada, necesitan contar con el apoyo de todos los compañeros pero algunos ni los conocen y, para colmo, llevan camisetas de distintos colores. Qué complicado ¿no? Igual ellos decidirán si pasarle la pelota a los compa y que sea un gol entre todos los de Todos o que, al pase, pateen al arco sólo ellos dos. Y aquí también hay otra complicación porque son dos compañeros de fórmula pero con dos ideas distintas:

Ana quiere el juego en equipo: recorre la provincia desde hace tiempo (antes de visitar cada lugar envía un mensajito para que sepan con antelación que llegará a esa localidad); escucha y charla con propios y extraños; se hace un tiempito y pasa a saludar a los referentes sociales y compañeros; atiende los medios y con actitud conciliadora conversa con todes (como diría la misma Ana).

Berros es diferente: agarra la pelota después del pase y ya quiere patear al arco. Claro, “yo soy el jugador -se dice a sí mismo- “por algo decidieron pasármela a mí” –se repite. Por eso es que no atiende el teléfono cuando lo llaman los que piensan distinto a él, o él piensa que piensan distinto a él, o alguien le dijo que tal piensa distinto a él… En fin, sí, ya estamos mareados de él, él y él, así que avancemos para ver cómo sigue la jugada.

Lo cierto es que esta dicotomía de forma y pensamiento puede traer complicaciones o fortalecer al equipo, según como se lo mire. Pero lo real es que de casi 2.800 avales que juntaron por reglamento para poder presentarse, 1809 fueron (en la primera etapa) de Ana Marks. Es decir, ya desde entonces, se dejó ver que, si se iba a las PASO, era el sector del senador Doñate el que manejaba la cancha en su totalidad.

Y, por más que repasemos la pizarra con el DT, la jugada no es segura desde el vamos: el estilo Soria es sectario y confrontativo (hay que ver si eso suma en estos momentos de pandemia). Doñate, en cambio, es un estilo Pichetto: no trabaja estructuralmente con su partido (en la gestión copia al ex senador cuyo resultado final fue malo, no pudo gobernar su provincia y tuvo que emigrar). Por lo que nos preguntamos: todos esos recursos traídos a la provincia y fotitos institucionales con referentes de distintos partidos, en vez de acercarse a los referentes de su propio partido en cada localidad ¿le sumarán algún voto? ¿o esos intendentes de otros partidos llevarán sus seguidores y no aportarán en nada a Doñate? Es aquí donde sospechamos que, si la estrategia no cambia, tal vez Doñate corra la misma suerte de Pichetto y nunca pueda gobernar Río Negro, por más que ensaye la fórmula Doñate-Soria en vistas al 2023. En fin, la política es un poquito de estilo Pichet… perdón, Doñate y un poquito de Soria (pero sorismo bien entendido: pensando en la estructura del partido y no como lo hacen ahora que entienden por “partido” sólo a sus pocos amigos y afines).

Es una fórmula que tiene mucho que recorrer aún. Y a la que no le suma en nada la actitud del responsable del Área de Comunicación del bloque de Legisladores, don Pedro Caram, que es poco tolerante, muy susceptible y le sale el ‘barra brava’ ante el análisis de alguno de sus colegas de prensa (recordemos que la mayoría de los medios juegan al son de la pauta del gobierno de turno si bien nosotros somos librepensadores que, como explicamos en el último editorial, de 25.000 oyentes de nuestras mañanas radiales, con suerte podemos modificar el ánimo electoral de 3.125 radioescuchas que se van renovando y siguen nuestros medios).

En fin, analizando números, nos acordamos de Doñate y Weretilnek rumbo al senado en 2019. Donde, de las PASO a las elecciones generales, Alberto acortó la diferencia inicial con 30.000 votos y quedó a sólo 17.000 de Doñate. Con estos datos hoy, que simbólicamente se vuelven a enfrentar (Alberto con Agustín Domingo y Doñate con Ana Marks) sabemos que no son tantos los ariscos votos de diferencia. Y también, que cualquier error los puede dejar fuera de las bancas porque no hay que dar por sentado que será una para cada uno (sólo hay que remitirnos al 2017 para saber que nada es muy muy ni tan tan).

De todas formas, pronto sabremos si la actual senadora García Larraburu fue la “collar de plomo” de esa elección, si es que la performance de Marks y Berros logran volver a recuperar esa contundente elección del 2017, si es que ambos cumplirán o no con el pedido del Presidente Alberto Fernández de que los candidatos «deben dejar sus cargos» por una «regla ética» y presentarán sus renuncias, comunicándolas a la ciudadanía como corresponde… En fin, pronto sabremos si es que la pelota tocará la red o no.

Pero de esta saga, querido lector, no te pierdas el último capítulo dedicado a Juntos por el Cambio. Si bien el legislador José Luis Berros, inteligentemente ya identificó como su posible adversario, a Aníbal Tortoriello, aún quedan varios minutos más de jugada.