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Veda electoral. Factor predominante durante todo el 2019, que aún nos arrojará al menos una más el 27 de octubre. Sin embargo, hay una reflexión al respecto que es oportuna, dado que cualquier alusión a todo tema por los que vale la pena editorializar, podría ser interpretada como una violación a la mencionada restricción electoral.

El pensamiento gira en torno a lo siguiente: Viedma hoy – 6 de octubre – elige Intendente, en la compulsa más interesante al respecto de al menos lo últimos quince años. Los medios de la Capital rionegrina deben atenerse a lo que marca la legislación.

Ahora, ¿qué pasa cuando un medio no-viedmense da cobertura a determinados temas relacionados con la elección o con alguno de los candidatos? En teoría nada. Sin embargo, sucede que en la incipiente nueva era de los medios de comunicación que estamos transcurriendo, y dónde los mismos casi por obligación deben contar con su espacio en la web y redes sociales, es muy difícil que no se sigan filtrando mensajes y contenidos de propaganda electoral manifiesta.

La legislación no regula específicamente a las redes sociales pero sí a los medios. No es cuestión de avivar distraídos, pero ¿que sucedería si alguna fuerza política impulsa la publicación de contenidos relativos a la elección pero en medios no-viedmenses que se consumen de forma importante en la capital rionegrina? O bien; ¿qué sucedería si algún colega de otra localidad, por caso Carmen de Patagones dada la proximidad de ambas ciudades, su permanente interacción y destino común; hiciera un análisis del proceso eleccionario hasta aquí? ¿Estarían violando la veda electoral?

En teoría, no. Sin embargo las manifestaciones al respecto se han repetido durante el corriente año. ¡Claro! El alcance prácticamente impredecible que poseen los medios digitales con la ayuda de las redes sociales, ha derivado en protestas en otras localidades rionegrinas a lo largo del año, cuando los colegas criticaban o elogiaban las gestiones, proyectos, candidatos y otros aspectos, de alguno de los espacios políticos en pugna.

Pero ¿de quién es la responsabilidad? Porque cuando un gobierno permite que cada elección en cada poblado transcurra en cualquier fecha dentro del año calendario, suceden varias cosas: cada fin de semana, se está violando la veda electoral en alguna parte. Eso complica el ejercicio de la actividad periodística.

Sin embargo, ese no es el mayor inconveniente. El peor reflejo se ve en los motivos por los cuales las citas a las urnas se hacen en distintas fechas. Estos son los de la mera especulación en función de “los climas sociales”. Desde parámetros municipales con las elecciones nacionales o para la gobernación, la cantidad de votos a reunir difiere ampliamente. Por tanto, éstas abren y cierran puertas; nadie quiere perder por el “arrastre” sino no le es favorable. Pero cuando el “arrastre” puede llegar a ser beneficioso, las pretensiones se invierten. En ese péndulo, transcurrimos los ciudadanos.

Tal vez, son “juegos electorales” que estén quedando obsoletos. El votante presta poca atención a las vedas; y cada vez menos, es influido por los “arrastres”. Debe ser hora entonces, de ponerse a trabajar.

Que gane el mejor