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“Considero los jugadores de truco”- decía Borges en su ‘Evaristo Carriego’. “Están como escondidos en el ruido criollo del diálogo; quieren espantar a gritos la vida. (…) Juegan de espaldas a las transitadas horas del mundo. La pública y urgente realidad en que estamos todos (…) el recinto de su mesa es otro país. Lo pueblan el envido y el quiero, la olorosa cruzada y la inesperabilidad de su don, el ávido folletín de cada partida, el 7 de oros tintineando esperanza y otras apasionadas bagatelas del repertorio”.

¿Cómo están queridos lectores? En este último tiempo hemos visto que la política se parece a esa gran partida de truco que describe el maestro, donde algunos parecían mostrar cartas que no tenían y otros siguen ostentando lo que no tienen con mucha astucia. En fin, si han jugado a este apasionante juego, ya se habrán dado cuenta dónde hay envido, si alguien cantó “flor”, “truco” y, después de las PASO, quiénes gritarán “re truco”, “quiero vale 4” y, por supuesto, veremos cómo algunos se irán al mazo y otros se llevarán la gloria.

“Tengo para el envido. Un envido chico. No llega ni a 25, pero tengo pa’ gritar”– sentenció la dama del lago. Es que, con una reunión virtual y captura de pantalla a su compu, Silvina García Larraburu sólo aparece cuando hay elecciones. Pero ojo, la suerte la ha acompañado bien: es de las que sabe manotiar un puntito con el envido (si le preguntás o te preguntás qué ha hecho, nada se sabe, pero siempre estuvo). Y, si le cantan “truco”, se va al mazo pero salva los tantos, obvio, para ella, claro.  Si, cuándo la viste jugar una carta que sirva para que crezca el partido peronista. Por ejemplo, ir por la intendencia de Bariloche. No, sólo juega para salvar sus trapos. Y cuando el pueblo quiere saber y la prensa la llama, sólo en épocas de campaña da notas (sino siempre está en una reunión, escondiendo la cabeza como tortuga en invierno). “Envido chico, a veces, alcanza” – dice cuando quiere asomar la cabeza.

Soria, postulando a Berros, gritó “envido”, pero claro, ahí Martín Doñate contestó por Ana Marks: “envido es poco y a jugar al truco lo convoco”. Y bueno, qué quieren que les diga: para ver y contar los tantos, hay que esperar hasta el final. Ahí se sabrá quién se lleva los puntos del envido envido y quién gana el truco. Y al final se verá quién cosecha más porotos para plantar en su quinta.

Los radicales, Coalición Cívica ARI y el PRO, juegan también. “Envido”, gritó Ángeles Dalceggio, por don Gerardo Blanes. Y ahí Tortoriello dijo con voz firme: “ante la flor, el envido está prohibido”. Y bueno, todo quedó en silencio. También tendremos que esperar para ver. Con Blanes, vaya uno a saber, cuántos puntos se han tenido que comer (incluso el senador Alberto no lo puede creer: “con treinta y tres en mano éste me vino a correr”, mastica bronca y susurra por lo bajo). Pero, la partida no termina ahí. “No estábamos jugando con flor” -objetaron algunos del Comité. “Sí, estábamos” -dijeron otros, y entonces la eterna discusión que parece una novela. Pero así es este juego que no termina aún porque seguro que Tortoriello cantó “truco”, y un “quiero re truco” le contestaron. Y es más que sabido que un “vale cuatro” va a obtener. Una vez que Aníbal juegue su carta en las PASO, veremos si la jardinera es de copa, oro, espada o basto. Ahí es donde el radicalismo volverá a rearmar su jugada y el senador… perdón, perdón, estábamos hablando del radicalismo, no sé por qué se me cruzó Weretilnek. Recapitulemos: flor, truco, quiero re truco, quiero vale cuatro o nada, así va a terminar.

Los integrantes de los partidos de izquierda, no quieren jugar al truco. Jamás jugarían estos juegos que son de azar y picardía. No, ellos juegan a la escoba de quince: algo más social, en equipo donde todos pueden sumar y contar puntitos al final. O sea, estamos jugando al truco, éstos ya están fuera de la partida. Siempre juegan a lo mismo y con la escoba no terminan de barrer a nadie.

En el partido oficialista se escuchó que Bruno Pogliano alardeaba: “Los gauchos del General, peleaban con el trabuco. Yo peleo con tres cartas porque estoy jugando al Truco”. Pero, arrancó mal porque como quien no quiere la cosa, cuando él volvió a gritar truco, “ante el envido eso no está permitido” le refutaron queriéndolo callar. Era Carlos Johnston que sí tenía tantos para contar. Pero, en ese instante saltó el senador y con fuerza se hizo escuchar: “flor y truco” –dijo. Entonces Pogliano y Jonshton ya no pudieron jugar. Pero en la mesa también estaba Agustín Domingo, quien al ver el guiño de Alberto, se empezó a preparar. En eso, se escuchó “Por no quedarme callada, al que era mi amigo le contesto, que no le temo a nadie, con mi Contraflor al resto. Y quiero re truco a la par, con Mercedes Ibero, la pelea le vamos a dar” -dijo Arabela muy segura… Todos los de Juntos Somos Río Negro miraban expectantes, “esta mesa ya se puso picante” -se decían. “Pero hasta que no estén todas las cartas sobre la mesa no vamos a saber…” -pensaban.

En fin, querido lector, tendremos que esperar para ver cómo queda la cosa. Pero antes te vamos a contar una más, una de esas remembranzas costumbristas que son mezcla de picardía y azar: la jugada de Unidad Popular. Sí, los de ATE también juegan, pero cuando estaban repartiendo las barajas, una de ellas se dio vuelta y, como el reglamento dice que hay que volver a dar… lo dejamos a tu criterio, pero qué conveniente ¿no? ¿Te cuento las cartas que tenían y tuvieron que mostrar? El naipe dado vuelta de Rodolfo Aguiar era el seis de basto. Claro, si conocés el juego, ya pensarás que para el envido, seguro va a tener. ¿Y cómo sabemos nosotros? Es que accedimos a una encuesta muy fiable (que no fue pagada por ATE, cabe aclarar) y mostraba que Rody tenía tantas menciones positivas que, aunque jugara solo, entraría en tercer lugar (después del Senador y del Intendente de Viedma que miden muchísimo. Sí, después de ellos dos, Aguiar es quien más mide). Por eso, no sólo su seis de basto es prometedor sino que tiene un siete de basto (que representa el territorio y estructura que tiene en cada pueblo) y el ancho de basto también. Con treinta y tres de mano, podía cantar flor, envido, real envido… tenía para elegir y se fue al mazo. No sabemos si fue por inocente o por especular, pero de lo que sí estamos seguros es que, en la próxima ronda, esperará un seis de espada, un siete de espada y el ancho de espada. Pero ¡qué picardía irse al mazo con esos bastos! ¡Y qué suerte para sus contrincantes! Porque, salvando las diferencias, hubiera podido entrar “con el de bastos y dar y dar y dar”. Sí, qué mal se las hubiera hecho pasar a los demás candidatos con lo que les diría. Él siempre mostrándose coherente y decidido, ¿cómo lo iban a parar? Y ahora que se fue de la jugada, ¿a qué mesa se va a sentar? ¿Con Arabela, con Alberto con el Frente de Todos? Recordando que Unidad Popular tiene anclaje nacional en el Frente de Todos, y en Río Negro no puede participar porque aún le falta una audiencia judicial para autorizarlo. Por eso nos preguntamos si se dio vuelta la carta sola y no pudo jugar o fue sólo una excusa para retirarse. En fin, aún con excelentes cartas, prefirió guardarse.

Nos quedamos pensando: qué raro que no se le ocurrió jugar una testimonial a Alberto Weretilnek, ya que a modo provincial mide 54,5% (y el más cercano de la oposición sólo alcanza el 19,3%) sólo en menciones positivas. Ya varios dijeron, si Alberto se presenta, todos se bajan porque ¿para qué ir a perder?… Volver a repetir la fórmula: Alberto, Silva, Domingo e Iberó y después, sin asumir, corrimiento y todo se arregla. Pero también nos preguntamos por el Intendente Pesatti, con una medición a pasitos de la de Alberto. Con 53,1%, ¿por qué no juega?¿por qué no lo hacen jugar? Si sabemos que Weretilnek, es altamente probable que se quede en Buenos Aires, que para el 2023, yendo de senador nuevamente arregle con el kirchnerismo un ministerio. Y, nos guste o no, si de senador pasa a ministro en dos años, entonces en el 2027 lo tenemos de candidato en la fórmula presidencial. Pero, esto, más que truco ya sería una gran partida de ajedrez.

Por eso, querido lector, si el truco te divierte con su picardía, buscá a alguien con el que puedas compartir estas lecturas de la jugada política (o escuchar juntos este editorial) ya que este es un juego bien nacional y popular (como los que van a terminar metiendo un diputado). Porque, como decía el escritor, “los truqueros viven ese alucinado mundito. Lo fomentan (…), lo cuidan como a un fuego. Es un mundo angosto, lo sé: (…) pero no por eso es menos reemplazador de este mundo real y menos inventivo y diabólico en su ambición”.