El Plan RenovAr, en sus tres licitaciones, lleva adjudicados un total de 3.832 MW (hasta la fase 1 de la Ronda 2.0). De esa potencia, el 94% corresponde a energías renovables intermitentes, esto es, tecnologías que generan energía muy por debajo de su capacidad instalada y de forma irregular (fluctuante). En materia de energía solar, el Plan RenovAr adjudicó un total de 1.473 MW distribuidos en decenas de proyectos. El más importante de ellos es el Parque Solar Cauchari, ubicado en la provincia de Jujuy, y que ese encuentra en plena construcción. Analizaremos las limitaciones técnicas de este tipo de tecnología en el contexto del espejo chileno para similares y vecinas instalaciones solares y, más importante aún, en el marco de la Emergencia Energética declarada en diciembre de 2015 por la actual administración.

Al respecto, cabe recordar que el 16 de diciembre de 2015, el Decreto 134 declaró la Emergencia Energética (subrayado es nuestro): “… habiendo evaluado la situación actual y futura del sistema eléctrico resulta necesario adoptar aquellas medidas de corto, mediano y largo plazo que permitan asegurar el adecuado suministro eléctrico a toda la población del país…”. Según el macrismo, nos quedábamos sin energía eléctrica, argumento refutado por este Observatorio en infinidad de oportunidades.

Como sea, el oficialismo ha concentrado su política de “asegurar el adecuado suministro eléctrico a toda la población” a través de la incorporación masiva de energías renovables intermitentes (eólica y solar). No existe gobierno en el mundo que, habiendo declarado una emergencia energética nacional, se proponga incrementar la seguridad del suministro (mayor generación) mediante las energías eólica y solar casi con exclusividad. Como demostramos en esta Observatorio, se trata de fuentes de generación irregulares e ineficientes, las cuales precisan de ingentes subsidios estatales (vía beneficios fiscales, por ejemplo), endeudamiento externo, complementación con combustibles fósiles, encarecimiento tarifario y absoluta dependencia importadora (en la Argentina como consecuencia de la naturaleza del Plan RenovAr). Y, como si lo anterior fuera poco, siquiera logran reducir las emisiones nacionales de CO2.

Imagen que acompaña nota de prensa del gobierno jujeño. Su título: “Jujuy será potencia solar”, citando textuales palabras del presidente Macri. El pueblo de la provincia se verá endeudado por cerca de 500 millones de dólares para generar empleo en China e importar los más de 1 millón de paneles solares procedentes de la aludida nación asiática. El parque Cauchari, generará energía a menos de un 25% de su capacidad. Algo así como si estuviera apagada 9 meses de los 12 del año. Este comportamiento es el característico para este tipo de ineficientes tecnologías. El caso chileno aquí examinado no nos deja mentir.

Información técnica
El Parque Solar Cauchari, en Jujuy, es un proyecto de 300 MW de potencia instalada, propiedad de la empresa provincial JEMSE (80%) y de capitales chinos (20%). Estará operativo para mediados de 2018.

El proyecto fue adjudicado por el Plan RenovAr, Ronda 1.0, vendido al pueblo jujeño (y al argentino) como el parque solar más importante de América Latina, cosa que, según demostró este Observatorio, no lo es. Requirió de un endeudamiento de 210 millones de dólares -monto conseguido a través de un bono emitido bajo ley del Estado de Nueva York-, más un empréstito de 390 millones de dólares (a 15 años; tasa del 3%) del banco chino Eximbank. En otras palabras, 500 millones de dólares para 300 MW de potencia instalada (1.800.000 dólares por MW instalado). Cabe señalar que dicho monto no incluye los costos de las nuevas líneas de transmisión requeridas, estimados en 50 millones adicionales.

De acuerdo a datos oficiales, la planta contará con 1.200.000 paneles solares chinos fabricados por Power China, Shanghai Electric y Talesun, las cuales serán las encargadas no solamente de proveer la tecnología, sino también los componentes electromecánicos y las obras civiles de infraestructura, incluyendo los montajes electromecánicos vinculados a la construcción de los parques.

En suma, una potencia instalada de 300 MW y generación esperada por 645 GW anuales. Esto equivale a un factor de disponibilidad (FD) del 24,5%. ¿Qué significa el FD? Que, por las limitaciones intrínsecas de la tecnología solar (alta intermitencia), funcionará los 365 días del año pero a un 24,5% de la potencia original.

Para comprender la ineficiencia solar, veamos estos ejemplos chilenos de parques solares similares al jujeño.

Explicando el suicidio energético solar (RenovAr) desde Chile
El parque de generación chileno contaba a fines de 2016 con una potencia instalada de 22.045 MW. De esa potencia, la energía solar representó el 5% o 1.102 MW, cantidad que no es para nada menor. En efecto, del otro lado de los Andes, Chile cuenta con una gran cantidad de parques solares en operación. Entre los más cercanos a Cauchari encontramos los parques solares María Elena, Finis Terrae y Llano de Llampos.

María Elena: Esta planta se ubica en la comuna de María Elena, Región de Atacama. Es propiedad de Generación Solar SpA. Cuenta con 240.000 paneles fotovoltaicos y una potencia bruta de 68 MW (neta de 67,1 MW) integrado al SING. La generación máxima es de 206 GWh. Su fecha de puesta en servicio es enero de 2015. Requirió una inversión de 171 millones de dólares.

Debajo, el perfil de generación de la planta. Obsérvese la caída en la generación entre los meses abril-julio y octubre-enero. La merma es de -38%. Este comportamiento es propio de las energías renovables intermitentes (eólica y solar):

El parque en cuestión generó en 2016 unos 192 GWh. En un sistema ideal, y conforme a su potencia instalada, este parque debería haber generado 596 GWh anuales. De la diferencia en cuestión se concluye que la planta funcionó a un 32,3% de su capacidad. Es decir, funcionó como si hubiese entregado energía durante 118 días o 4 meses a lo largo del año.

Finis Terrae: Esta planta se ubica en la comuna de María Elena, Región de Atacama. Es propiedad de ENEL Green Power. Cuenta con cerca 670.000 paneles y una potencia bruta de 138 MW (neta de 137,3 MW) integrado al SING. La generación máxima es de 400 GWh. Su fecha de puesta en servicio es abril de 2017. Requirió una inversión de 270 millones de dólares y 269 trabajadores durante su construcción. Emplea 15 puestos permanentes.

Lógicamente, al estar emplazado en el desierto de Atacama como el parque María Elena, el perfil de generación es similar, siendo la merma de la generación entre picos de -39%:

Este parque generó en los primeros once meses de 2017 (últimos datos disponibles) unos 360 GWh. Dada su potencia instalada, hablamos de un factor de disponibilidad del 32,5% o 109 días o 3 meses y medio de funcionamiento en el año.

Llano de Llampos: Esta planta está emplazada en la comuna de Copiapó, Región de Atacama. Es propiedad de Amanecer Solar (SunEdison y Grupo CAP). Cuenta con cerca de 310.000 paneles fotovoltaicos y una potencia bruta de 101,2 MW de 94 MW. La generación máxima que aporta al SIC es de 270 GWh anuales. Requirió una inversión de 250 millones de dólares y 500 trabajadores durante la construcción. Actualmente emplea a 25 personas de manera permanente.

La planta generó en los primeros once meses de 2017 (últimos datos disponibles) unos 206 GWh, lo cual se traduce en un factor de disponibilidad del 25,5%. Aplicando el mismo razonamiento que para los anteriores casos, generó energía solamente durante 85 días o 3 meses al máximo permitido por su potencia.

Como se aprecia del gráfico, la razón de la menor disponibilidad en relación a los dos parques anteriores tiene que ver con la más aguda caída (-45%) en la generación para los meses mayo-julio respecto de octubre-noviembre. Obedece la diferencia a las excepcionales condiciones de radiación y horas de exposición presentes en el Desierto de Atacama de donde son los parques María Elena y Finis Terrae.

3 meses al año de funcionamiento
El Parque Solar Cauchari tendrá una potencia instalada de 300 MW y una generación anual estimada de 645 GW. Esto equivale a un factor de disponibilidad del 24,5%, es decir, uno similar al del parque chileno Llanos del Llampo. ¿Qué significa esto? Que la curva de generación será muy parecida a Llanos, aunque al triple de los valores del chileno en GWh dado que el jujeño tiene tres veces más potencia instalada.

Es decir, los MWh efectivamente generados por el Cauchari serán un 25% de los MWh máximos (teóricos) que se podrían generar con la capacidad instalada del parque. Para tomar dimensión, esto equivale a decir que funcionará solamente durante 85-90 días al año o el equivalente a 3 meses.

Conclusiones
La provincia de Jujuy, transitando una situación social y económica calamitosa, fue habilitada por la propia legislatura en 2016 a endeudarse por 450 millones de dólares (tope, según consta en la ley provincial 5.949). A mediados de este año, se endeudó por 92 millones de dólares (ley 6.019) para completar el financiamiento chino, sumado a la emisión de un bono por 210 millones bajo leyes de Nueva York también para soportar el proyecto.

Al endeudamiento anterior, deben agregarse los 50 millones de dólares de nuevo tendido eléctrico que habrá de ser necesario para conectar la planta al Sistema Argentino de Interconexión. (1)

El monto total del proyecto es de 550 millones de dólares -sin incluir punitorios, exenciones impositivas, etc.-. Un monto destinado a la construcción y puesta en funcionamiento de una planta de energía eléctrica cuyo equipamiento es importado, cuya operación y mantenimiento estará en manos extranjeras, que aportará no más de 25/30 empleos permanentes, y todo, para generar energía eléctrica a menos del 25% de su capacidad. Algo así como instalar, en un país declarado en Emergencia Eléctrica hay que recordar, una central que sólo generará electricidad durante 3 meses al año para lo que es su potencia instalada.

Los ejemplos solares chilenos no nos dejan mentir.

No hay comentarios

Dejar una respuesta