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Estamos a algo más de cuatro meses de que Arabella Carreras asuma como gobernadora de la Provincia de Río Negro. Poco sabemos del rumbo concreto que podría tomar su mandato habida cuenta que no hay antecedentes previos en materia de mandatos ejecutivos.

Lo más importante – que no es cosa menor – es el antecedente inmediato como Ministra de Turismo, Cultura y Deportes. Gestión que no ha recibido grandes críticas; y que corre con las “ventajas comparativas” rionegrinas respecto de otras provincias: Bariloche, tradicional centro turístico de invierno y de prestigio internacional; y el Balneario Las Grutas, destino veraniego de predilección para los habitantes de la Patagonia Norte, con buena repercusión y difusión en Capital Federal y otras provincias, y a la cual acuden quiénes quieren alternar o alejarse de los polos estivales de la costa atlántica bonaerense.

En el resto de las localidades, poco se ha desarrollado en materia turística durante su gestión, más allá que debe reconocerse una mayor difusión publicitaria de otros centros, como Playas Doradas, El Cóndor o Lago Pellegrini.

En el área de Deportes, la vistosa gestión de Zscygol favoreció su imagen, dada la cantidad de eventos deportivos de carácter nacional desarrollados en la provincia en los últimos años. Algo similar puede evaluarse en el aspecto cultural.

¿Qué irá a hacer?

Poco se sabe, como dijimos al comienzo. Sólo tenemos un rompecabezas compuesto de algunas decenas de notas periodísticas, dónde Carreras contó a los medios algunas cosas que tiene pensadas, pero sin abundar en detalles.

La mayoría de los posicionamientos, reflejan la actitud de establecer y dejar claro el concepto de que la suya será una gestión de continuidad con las de Weretilneck, con toques personales en el modo de conducción. Por lo tanto, y así o dejó en claro en los medios la semana que finaliza, no se esperan grandes cambios en la política macro-provincial: salvo debacle que provenga del gobierno nacional, el pago de sueldos estaría garantizado; tendrá un relación cordial con los gremios, sobre todo los más confrontativos; contará con las obras de Plan Castello al alcance de la mano; y mientras Argentina mantenga el perfil ultra-exportador de los últimos años, las regalías y otros tributos estabilizarán las cuentas.

¿Y entonces? Bueno, poder hacernos una idea de la Gobernadora en función de lo que vemos, leemos y escuchamos.

Hay dos datos interesantes que esperamos corroborar con la marcha de su gestión: uno, el de su apuesta al desarrollo de el perfil productivo-tecnológico que debe adquirir la provincia. Es decir, fortaleciendo la labor realizada por INVAP en sus cuarenta años de vida, mediante lo que esperamos sea un incentivo a la formación de una cadena de proveedores para la innovación en tecnología espacial y de telecomunicaciones.

El otro dato, es que en los temas polémicos de agenda como son el aborto, las energías renovables, o la minería, Carreras no toma posiciones tajantes o concretas. Alude siempre a la construcción de consensos entre los diferentes actores de cada sector. Actitud conciliadora que forma parte de la acción de gobierno, pero que no necesariamente define el rumbo de la política hacia el sector.

Para cerrar, hay un punto dónde se pondrá el acento y el seguimiento futuro: tanto en los temas referidos a las obras del Plan Castello, el turismo o la cuestión tecnológica, Carreras pone el acento en lo siguiente: la acción estatal estará destinada a acompañar o generar el marco para el funcionamiento de los distintos capitales privados que deseen invertir en Río Negro.

Entonces nos surgen dos preguntas, dada la continuidad del federalismo a la rionegrina: ¿y por qué no al revés? Y la otra: ¿a cambio de qué?