En breve comenzará el plan de reciclado de papeles de las oficinas públicas
11 octubre, 2019
Conocé a los ganadores del concurso RN+I, Emprender Tiene Premio
13 octubre, 2019
Compartir

Nada diremos hoy sobre las elecciones nacionales que se avecinan. Comprometemos como
secuela del primer debate -que se dará hoy por la noche -, una jugosa columna para el próximo
domingo que será la antesala del segundo cónclave previo al 27 de octubre.
Hoy nos toca Viedma otra vez.
El pasado 6 de octubre fue electo el candidato por el oficialismo provincial Pedro Pesatti. El
otrora referente del justicialismo local, cumplió una ansiada meta que venia relegando desde
2003: ser Intendente d ella a su ojos ciudad más importante de la Patagonia.
A su ojos y también a los nuestros. Por su potencial; por su deber ser; y fundamentalmente por
lo que no pudo hasta el momento ser.
Podríamos en este punto hacer una reflexión con tintes históricos retomando el proyecto
alfonsinista de instalación de la Capital Federal en la ciudad, u otros tantos que circularon a lo
largo de su historia. Sin embargo, preferimos levantar la vista al futuro y mirar hacia adelante.
Pesatti tiene una oportunidad histórica como ningún otro Intendente la tuvo en los últimos
treinta años: su triunfo electoral fue claro, ninguna fuerza oponente puso “peros” en el logro, y
tendrá además un Concejo Deliberante favorable. Poseerá mientras tanto, un Gobierno
provincial afín, consolidado claramente en las urnas y que él contribuyó a forjar; además de una
Legislatura teñida de verde. Asimismo y seguramente, tendrá como referencia nacional a por lo
menos un Senador y un Diputado -Weretilneck y Di Giácomo -. Por último, para completar el
cuadro, un Ejecutivo nacional que – cualquiera sea el signo político que triunfe -, no eludirá
contribuir u apoyar si el objetivo es resolver problemas…
Falta entonces, poner en funcionamiento la voluntad de atender los inconvenientes, los retrasos
y los destrozos.
De entrada parecería sencillo. No lo es; pero al menos la potencialidad es tan grande que vale
la pena intentarlo.
A corto plazo, con algunos ajustes responsables en materia de infraestructura y el empuje
provincial conveniente, sólo el IDEVI resolvería el problema del empleo y el abastecimiento de
una buena parte de la canasta alimentaria en Viedma y su ciudad hermana: Carmen de
Patagones.
La nueva planta de tratamiento de líquidos cloacales, y la de tratamiento de residuos urbanos
resolverán dos de los problemas más sensibles mencionados en la campaña. Pero además
abren la puerta a otro tipo de industrias: la maderera, el reciclado, y los subproductos y
servicios de ambas actividades.
Si el sueño del IDEVI caminase, no es muy grande el esfuerzo que debe hacerse para que en
la zona se instalen pequeñas industrias asociadas al procesamiento alimenticio y envasado,
como tampoco debe descartarse el reflotamiento de la industria textil.
El paquetito lo cerraría una planificación turística que realce los atractivos de la zona, pero que
no apunte a convertirse en Las Grutas como se proponía desde algunos espacios participantes
de la compulsa local. Aquí el problema ya no sería la falta de capacidad hotelera: aquí lo
importante es terminar el Acueducto Ganadero Turístico hoy a merced de cuatro avivados y
que mantienen al frente atlántico sin la posibilidad de acceso al agua potable. Sin el líquido vital
no existe ninguna posibilidad de que un proyecto turístico prospere.
En fin; son alternativas realizables con voluntad política, correlación de fuerzas favorables y

capacidad de trabajo.
La segunda condición Pesatti ya la tiene. Todos los patitos están en fila, mansos y obedientes.
Habrá que ver si también cuenta con voluntad y capacidad de trabajo al respecto.
De todas formas, algo va a tener que hacer: el modelo Viedma Ciudad Administrativa está
agotado. Rebalsa de problemas, retrasos y destrozos; y su población crece y necesita
proyectarse.
Le han dado la llave de la historia Profesor Pesatti. Sepa aprovecharla. Ese tren no pasa dos
veces.