Palacios: “Después de tantos años, todavía lo siento como un milagro de vida”

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Jorge Palacios, veterano de la Guerra de Malvinas, dialogó con Rubén Torres para FM Piltri de El Bolsón y Radio Uno de Viedma y contó su historia. El ex combatiente, oriundo de Comodoro Rivadavia, realizaba una guardia el 4 de mayo de 1982 en Puerto Argentino, cuando una bomba lo sorprendió a él y a un compañero, y los dejó enterrados bajo dos metros de tierra. Yo sentí que volví a nacer ese 4 de mayo. Después de tantos años, todavía lo siento como un milagro”, manifestó.

“Yo era soldado del Regimiento de Infantería 25 que está a 150 km de Comodoro”, relató Palacios “estaba haciendo guardia cerca del aeropuerto de Puerto Argentino. Sentí ruidos de un avión, un Hércules, que decían que iba a llegar esa madrugada. Miré al cielo y vi dos fogonazos, uno a 30 metros y el otro casi frente a mi. Eran dos bombas de 500 kilos. Tiraron 21 ese día, pero esas dos cayeron cerca mío”.

“La onda expansiva me levantó en el aire y me torció la cara. Sentí el aire caliente. Caí de cabeza en mi propio pozo de zorro en la trinchera. Tenía una manta sobre los hombros que, cuando caí, se abrió y me cubrió. Dentro del pozo estaba descansando Ortíz tapado con una manta. Él era mi relevo de guardia, y cuando tomamos conciencia de lo que había pasado le digo ‘es un poco de tierra nomás, hacemos un poco de fuerza y salimos’. Estábamos dos metros bajo tierra, en una posición incómoda, no podía escarbar, tenía los brazos muy apretados”, contó Palacios.

El excombatiente relató que aquel momento fue muy difícil: “Hicimos el intento de salir y no pudimos y además gastamos el poco oxígeno que había adentro. Empezamos a llamar a los gritos al cabo Rodríguez, pero pasaba el tiempo y no había respuesta. Le dije a Ortiz que nos calmáramos y dejamos de gritar. Hicimos fuerza hacia arriba y fue peor, el aire ya era ínfimo. En un momento me resigné y empecé a pensar en muchas cosas, en lo que había vivido en esos 18 años. Y ya me estaba despidiendo del mundo. Ya ni respiraba. Pensaba que cuando se terminara la guerra iba a volver a jugar al fútbol. Empecé a orar, a agradecer todo lo que había vivido. Empecé a tener calma y sentirme con mucha paz en mi corazón y en mi mente. Le pedí a Dios ‘no quiero morir así’”.

“Cerré mis ojos, esperando la hora. Ya no respirábamos”, rememoró Palacios. “Al rato siento que alguien camina arriba y le digo a Ortiz con lo último que había alguien. Gritamos y nos respondieron desde arriba: ‘Palacios, Ortiz, cómo están?’. ‘Estamos bien, pero apúrense que no aguantamos más’, dijimos desde el pozo. Al rato volvieron y los escuché escarbar con las manos. Encontraron mi brazo primero, y siguieron escarbando hasta mi cuello. Encontraron la manta y la rompieron para que vuelva a respirar. Y ahí sentí que nací de vuelta, ese 4 de mayo. Mis compañeros estaban emocionados, todo era un mar de lagrimas cuando logramos salir. Me dolía el pecho de no poder respirar. Después salió Ortiz, que estaba más abajo y hasta ese momento yo no sabía si estaba vivo”, relató.

“Después de tantos años, todavía lo siento como un milagro, porque ya nos habían dado por muertos, mis compañeros no lo podían creer. El Padre Vicente me dijo ‘yo ya había rezado por ustedes, no pensé que iban a sobrevivir’. Hoy por hoy lo siento como un milagro de vida”, dijo Palacios.

Te invitamos a escuchar este relato tan conmovedor: