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Fin de año, cierre de ciclos. Días poblados de pensamiento mágico, buenos deseos y suposiciones sobre lo que nos deparará el año entrante. En esta época, crecen aún más la fe y la necesidad de aferrarnos a certezas que nos ayuden a empezar el 2020 “con el pie derecho”. Y quizá, querido lector, lo único cierto es que las mudanzas y variaciones son la única constante de la vida (y de este país). No obstante, para todos los fenómenos y climas literales y metafóricos existen herramientas que pueden acercarnos a una interpretación sobre el paso de los tiempos. Sólo queda en nosotros tener la habilidad de ser capaces de analizar la información, cotejarla y lograr predecir a ciencia cierta lo que vendrá. Tarea ambiciosa en la que más de un avezado cometió errores. Desafío que hoy nos invita a recordar y sacar lecciones de los desaciertos ajenos.

El año pasado, un día como hoy, exactamente a la misma hora que usted lee estas líneas, un cronista de un gran diario argentino pronosticaba un 2019 que no existió. Alberto Fernández no aparece en ese artículo, ni nuestro coprovinciano, Miguel Pichetto y ni siquiera el actual gobernador de Buenos Aires, Kicillof  (el ‘prosoviético’ como lo calificó el ex senador). En sus elucubraciones no acertó una sola hipotésis como en general sucedió en Río Negro: ningún colega pensaba a fines de 2018 que Arabela Carreras sería la gobernadora de esta provincia y Martín Soria el mariscal de la derrota más sobresaliente del PJ. 

Un día como hoy, hace un año atrás, faltaban días para que una memorable foto de Lavagna en Cariló, en bermudas, con medias y con Pichetto se volviera viral en las redes. Todavía no prosperaba -como comenzaría a suceder en enero- la idea de una tercera fuerza para disputarle el poder al kirchnerismo y al macrismo. Aunque ya faltaba poco para que irrumpiera con fuerza la candidatura del ex ministro de economía de Kirchner que inaugura su aspiración en esa foto de verano, exageradamente vintage, acompañado de quien, cuatro meses más tarde, sería el compañero de fórmula de Mauricio Macri.

El cronista de un gran diario argentino, cuyo nombre preferimos reservarnos, falló en sus pronósticos aunque también fallaron los más cercanos al hemisferio opuesto, militantes de Página 12 o C5N. Nadie se atrevió ni siquiera a pronosticar que Alberto Fernández podría integrar una lista de Cristina Fernández de Kirchner, ni siquiera como candidato a presidir la comuna porteña a la que pertenece el coqueto barrio de Puerto Madero donde el actual presidente tiene un departamento prestado. Ni el culto y siempre brillante editorialista Víctor Hugo Morales que llegó a mostrar los signos de una “indigestión de sapos” al cabo de los primeros meses de este año pues nunca imaginó los grandes cambios que sucedieron a su alrededor sin que pudiera preverlos. 

La política enseña que lo que hoy damos por hecho nunca ocurre. Sólo por excepción puede suceder. Por ello es un buen ejercicio, en estos momentos de balance y fin de año, tomar papel y lápiz para anotar todo lo que pensamos que sucederá en 2020 y así cotejar un año más tarde cuan cerca o lejos estuvimos de la realidad. 

Por eso nosotros no hacemos pronósticos, porque somos periodistas y no meros meteorólogos como una gran porción de nuestros colegas que suelen tentarse con las técnicas de un oficio que nunca sirven para medir el clima político. 

De todos modos, para que no se quede insatisfecho con nosotros porque no nos atrevemos a anticiparle nada, vamos a cerrar este artículo con algunas preguntas que el tiempo irá respondiendo:

-Alberto Fernández, ¿continuará ocupando el rol de presidente por delegación de la vicepresidenta o pondrá distancia con la dama fuerte de la política argentina para hacer valer su investidura y emular a Néstor, el destructor de Duhalde, es decir, su mentor? 

-Arabela, ¿se mantendrá leal al senador Weretilneck o tomará la decisión de echar alas al viento y experimentar la absoluta libertad que le da su cargo para ser la número uno sin que nadie ni nada la condicione o la detenga?

-El mariscal Martín Soria, ¿podrá ser desplazado de su sitial por el prometedor senador Doñate -a cuyos íntimos ya le confesó que está en acción para terminar con los Soria- quien, por otra parte, está dispuesto a calzarse el traje de mariscal de la derrota que le hicieron en Luis Beltrán para ser en 2023 candidato a gobernador? 

-Pedro Pesatti, ¿se conformará con su rol de Intendente conservando los acuerdos de palabra o se dejara impulsar por el calor de la sociedad rionegrina para ser, en algún momento, el gran gobernador que, desde JSRN,  represente la esperanza de los peronistas que quieren ser gobierno y añoranzas de los radicales (aquellos ‘de buena madera’ como decía el Gringo Soria)?

Preguntas que son hipótesis y que nosotros no responderemos porque siempre sucede lo opuesto a lo que el periodismo especializado promete. Eso sí, queda hecha la invitación para que Usted, querido lector, haga el ejercicio de pensar lo que viene. Nosotros lo trajimos hasta aquí para algo más importante: para desearle que el próximo año cada uno de sus sueños se transforme en alegría y felicidad. Para que junto a su familia brinden unidos, rodeados de amor, fe y prosperidad. Por un futuro mejor. Chin chin! Salud!