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Si hay tres cosas, querido lector, que aprendimos de la ficción de George RR Martin, es que el poder es un trono forjado con espadas que aún conservan su peligroso filo y, a veces, desangra a quien lo ocupa. Además, para conquistar ese trono hay que transitar un largo camino superando intrigas, enemigos y peldaños, en un ejercicio brutal destinado a unos pocos. Es en este andar enfrentando obstáculos, haciendo matrimonios, alianzas y traiciones donde se construye el verdadero poder. Y, por último, lo más difícil. Para ganar el juego de tronos, hay que entender que el poder es dinámico y efímero: se construye obligadamente en la oposición entre fuerzas, ejerciendo la autoridad, manipulando la suerte y construyendo el destino. Y, aunque sepamos controlar fuerzas monstruosas, nada está asegurado: así como ganamos, podemos perder.

Y, por qué esta introducción tan abstracta, dirán ustedes, porque estos tres conceptos son comprobables (cabe aclarar que toda la saga de este autor está basada en dinastías reales camufladas de ficción literaria). Y podemos verlas en el juego contante en nuestro escenario político donde frecuentemente hay ostentaciones y disputas de poder en todos los niveles.

Tal es así, que en vista a las próximas elecciones legislativas 2021, ya se perfilan los nuevos matrimonios, infidelidades y rupturas. Por eso, mientras el radicalismo con Lorena Matzen ya expresó su intención de avanzar haciendo alianza con el ARI y el PRO, la ex concejal de Viedma Genoveva Molinari renunció a la mesa de conducción del Comité de la UCR argumentando diferencias insalvables con la actual conducción que “no fija una agenda política para trabajar en las demandas que exige la sociedad”. Por otra parte, aparecen más candidatos elegibles que pueden disputar el poder y que mantienen cierta representatividad, como el ex Intendente de Cipolletti Aníbal Tortoriello. Quizá éste sea uno de los elegibles desde Nación pero sólo el tiempo dirá quién se queda en el camino y quién sigue en carrera.

En el caso del Frente de Todos, es más fácil la decisión (al menos desde Nación). Sí, decimos esto porque al ser una elección nacional, poco importa la territorialidad (prácticamente podemos decir que es una elección estructural). Y, no sabemos aún quién va a ser el candidato a diputado de Río Negro del Frente de Todos pero sí quiénes son los que van a disputar el poder de elegir al candidato: es altamente probable que el diputado lo ponga nuevamente desde Neuquén, el senador Oscar Parrili. O, de lo contrario, estará bajo la responsabilidad del senador Martín Doñate, único referente del Frente de Todos con agenda y gestión en nuestra provincia (en este último año). ¿Y Martín Soria? No, él nada podrá decidir, a lo sumo aportar el nombre del suplente. Menos aún la presidenta del PJ Rionegrino, Alejandra Mas. Pero ese es otro tema.

En fin, si esta fuera una avant premier, desde ya les anticipamos que la que lidera la taquilla de los espectáculos y más adrenalina genera, es la disputa de Juntos Somos Río Negro. Allí la contienda del poder es constante. Son muchos los casos, pero como dice el refrán: “Para muestra, basta un botón”. Por eso, vamos a mencionar sólo un ejemplo que sucedió con el Intendente de El Bolsón a quien, con una acción política, le preguntaron sin palabras “de qué lado estás”. Porque no fue casualidad que un viernes de septiembre haya participado en una reunión virtual de Intendentes de Juntos con el ex gobernador Weretilnek, la ex Ministra de Educación Silva y la Legisladora Fernández (que olvidó criticar a Arabela a micrófono cerrado). Y que lo particular de esta reunión fuera la ausencia de la gobernadora. Tampoco fue casual que, a la mañana siguiente, el intendente reciba la visita del Ministro de Gobierno, Rodrigo Buteler y que, tras terminar la reunión, sin haber nadie que lo acompañe, el Ministro fuera solo al Hospital local donde lo recibió su Directora Mirna Lamberto. Menos casual es que, al lunes siguiente, el Ministro volviera a El Bolsón, esta vez, acompañado de la mismísima Gobernadora y que lo llevara a Bruno Pogliano al Hospital, dejando clara la acción política que debía seguir, una forma directa de demostrarle quién manda. A buen entendedor, pocas palabras.

Por eso, volviendo a las elecciones del 2021, la pregunta es: ¿quién demostrará más poder eligiendo al futuro diputado? ¿La gobernadora Carreras o el senador Weretilnek? Y si seguimos, una pregunta nos lleva a la otra… ¿con quién hará alianza el Intendente de Viedma? Sin duda, varios lo querrán en su equipo. Bien, por ahí irá la trama: ¿quién se aliará en primer término con el intendente? ¿Será fórmula senador-gobernadora? ¿Gobernadora-senador? ¿Senador-intendente? ¿Intendente-gobernadora? Y tenemos más opciones, tantas como las que se dejan libradas a la imaginación y especulación. Lo único claro en esto, es que fácil no será y que con el tiempo veremos que aquí hay una pieza clave. Sólo tendremos que esperar para ver el final.

Pero, para no ahondar más opciones, vayamos a la certeza: sólo son dos bancas a ocupar y sólo son dos nombres a elegir. Hasta ahí, “sabemos a ciencia cierta”, y más allá empieza el juego con sus variables. Lo más probable es que se repartan los lugares entre las dos fuerzas principales, entonces ¿una será para el Frente de Todos y otra para Juntos? Si es así, al final de la contienda, ni el radicalismo ni sus aliados del PRO o el ARI conseguirían una banca y perderían la posibilidad real de tener un representante. Entonces cambiaría el escenario nuevamente. Pero, sea lo que fuere, como espectadores de este juego, siempre vamos a esperar que, más allá de las frías estrategias y decisiones racionales, la pasión y la adrenalina en la política rionegrina sigan generando ficciones inspiradoras y memorables.