Huzack: “La salud mental a nivel provincial es bastante pobre”

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Gustavo Huzack, psicólogo radicado en la ciudad de El Bolsón, conversó en simultáneo con FM Piltri y Radio UNO Viedma, y se refirió a aspectos asociados a la salud mental que no están debidamente atendidos en situación general del aislamiento por el COVID-19.

“Tengo una formación institucional, abierta, gratuita, con experiencia en hospitales públicos. Lamentablemente acá en Río Negro, la salud mental no es un ámbito donde desde el Estado te llaman para integrarnos a colaborar a los que estamos en el sector privado. Los egos no desaparecen con la pandemia”; consideró Huzack. Afirmó además que “en éste momento nadie tiene acceso a asistir a un consultorio y consultar con un psiquiatra por ejemplo, porque están viendo todavía si son actividades esenciales o no. Ahora así como en los hospitales hay una Guardia Médica, también debe haberla para lo psíquico. No podés separar nunca en un marco de una pandemia lo psíquico de lo físico”.

En referencia al abordaje de las adicciones, Huzack consideró que el “Estado está volcado hacia otros aspectos, porque sino se hubiera puesto más atención en la prevención. El tipo que consume lo seguirá haciendo en cuarentena. Hay delibery de cerveza. Te llevan la botella a tu casa, por qué no te llevarían la cocaína a tu casa”. Estimó además que la energía estatal está puesta en el COVID-19, y se descuida al paciente grave de salud mental por sobre aquellos que no tiene accesibilidad a un consultorio. En los hospitales no tenés 50 minutos para hablar. No te atienden a la hora que tenés el turno. La salud mental a nivel provincial es bastante pobre porque está muy centralizada en algunas personas y en leyes que están caducas. Se centra en cuestiones que atañen a la atención rápida y a la medicación. No hay psicoanálisis en los hospitales”; manifestó.

Consultado sobre las formas en cómo se han manifestado los padecimientos psíquicos o las angustias en lo que va del aislamiento social obligatorio, afirmó que “hubo un caso de suicidio de una adolescente que se atendía en el hospital. Pero esos pacientes no suman en el COVID, pero sí lo hacen. Hubo que separar parejas por situaciones de violencia de género, con trámites policiales. En las grandes urbes debe ser más complejo todavía. Esto tiene que ver que el sistema no incluye realmente a la salud mental; está centralizado en lo público”.

“Es un momento donde la mayoría de la gente no recuerda lo que pasó antes del encierro. Se quedó buscando un pasado y se perdió el presente. El presente no tiene que ser una repetición porque sino se hace un síntoma. Entonces, una cuarentena activa debe ser con un presente continuo que te permita tener descanso activo. Es decir, en lugar de hacer collages para taponar la angustia, es tratar de hacer las cosas, buscar opciones para identificar las cuestiones que habrá que cambiar desde ahora”.

Una de las actividades que recomendó fue la escritura, porque “sirve terapéuticamente para aquellas personas que no tienen una oreja que escucha, puedan volcar al papel lo que les pasa. Una manera catártica de canalizar la angustia. Hay que estar atento a lo que uno hace para convivir con la angustia. Hacer que no sea un ocio, que siempre hay algo para hacer y cambiar la forma de vivir”.

Finalmente, consultado sobre la decisión económica, consideró no tener una respuesta concreta porque “Argentina se fue al extremo de cuidar la salud, descuidó o no tuvo en cuenta la cuestión económica. La mitad de la vida es trabajo y la mitad es salud. Si ya se venía mal de trabajo, del todo bien no te vas a sentir. Uno también lo padece. El consultorio es como la peluquería: si no hay gente sentada no se trabaja. En lugar de estar en ocio podríamos estar colaborando. Estamos en una espera activa. Los tiempos de apertura que se están dando no son los esperables. Nadie va a salir a comprar zapatos cuando se abra la cuarentena. La gente va a guardar el mango para otra cosa. Hasta que se reactiven cada rubro económico, va a pasar un tiempo largo. Dependeremos mucho hacia dónde nos orientamos. Pero son los costos del modo de cómo se abordó la pandemia por irnos a los extremos”; concluyo el licenciado Huzack.