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La megaminería, junto al gas y petróleo obtenido por método de fractura hidráulica -fracking-, y la agricultura basada en productos químicos son actividades cuya única finalidad es la obtención de enormes ganancias por parte de las empresas -en su mayoría extranjeras-, a costa de la degradación del ambiente, la salud de la población y la pauperización de la sociedad.

Es un proceso que se vino gestando desde la década de la degradación nacional con el peronista Menem en el gobierno y que ningún gobierno posterior modificó. Por el contrario, la profundizaron.

Ninguna de estas actividades obedece a un plan de desarrollo pensado y diseñado por nuestra sociedad y ninguna vino para beneficio de la sociedad argentina. El resultado está a la vista: 40% de la población bajo la línea de pobreza y vastas zonas del país con graves problemas ambientales, el principal la creciente escases de agua dulce. Como contrapartida creció el poder económico y de decisión de una elite a la que ningún gobierno se le atreve.

Detrás de cada una de estas actividades, llevadas adelante por gobernantes vergonzantes está la causa de nuestro atraso y nuestra grosera desigualdad económica y social.

Lamentablemente esta lógica se sigue replicando detrás de cada anuncio. Ahora viene el hidrógeno verde que promete ser una industria no contaminante pero tampoco será parta beneficio nuestro. Está pensado desde el norte, aunque la cara la ponga una multinacional australiana y sus beneficios serán para ellos.

Mientras tengamos gobierno con mentalidad colonizada, sin proyecto elaborado con cabeza propia y con ambiciones de corto plazo personales y de grupo, esta tendencia colonial seguirá imperando en nuestro país.

Afortunadamente hay muchas organizaciones y mucha militancia social que se propone modificar este rumbo y poco a poco irá madurando y creciendo para conformar una alternativa diferente que vea nuestra interrelación con el resto del mundo desde un pensamiento independiente y en alianza con los pueblos de la región que sufren el mismo flagelo.

Quienes militamos en el socialismo patagónico integramos esos espacios y las alentamos a crecer y desarrollar una alternativa política que crezca en la conciencia de la sociedad para derrotar democráticamente a las actuales estructuras políticas que ya no tienen nada para dar a la sociedad. Es un proceso que tarde o temprano verá los frutos del esfuerzo y del sacrificio de tanta juventud como hoy sucede en Chile y se manifiesta cada vez con mayor claridad en muchos países de la región.