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Otra vez debemos ser cuidadosos en los términos utilizados para escribir las siguientes líneas.
Estamos en veda electoral nuevamente; según el resultado que arrojen las urnas, tal vez no sea la última del año. Como se ha expresado en alguna columna anterior, es difícil no violar la restricción al menos entre líneas. Sabe el lector que sigue este espacio, que no solemos abordar temas vinculados a la cantidad de mascotas que deambulan la ciudad de Viedma sin dueño aparente, o referirnos a temas un poco más simpáticos como podrían ser las recetas de cocina. En todo caso, la proliferación de perros y gatos callejeros obedecerían a una política pública determinada; y la comida recomendada podría ser incomprable por el precio de sus ingredientes.

En ambas hipótesis la cuestión de la veda se pone en el tapete. Por tanto, ya que no queda otro remedio que rozar la transgresión a la norma, nos referiremos a dos informaciones que circularon en los medios provinciales durante la semana, y que al parecer no estarían vinculadas entre si; pero lo están.

La primera, se refirió a la reunión de la Confederación de la Mediana Empresa, que tuvo lugar días atrás en el ámbito de la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén. Allí, como siempre, se expusieron las condiciones actuales (y añejas) de la crisis del sector, la importancia que la misma tiene para la región, y solicitudes y recomendaciones para las gestiones de gobierno provinciales y nacionales (las vigentes y las que vendrán). El dato interesante -y chequeado- es que las economías regionales de todo el país generan en conjunto casi el 10% de las exportaciones totales, por un volumen aproximado de 7.200 millones de dólares. Otra cifra es que dichos sectores en materia de retenciones agropecuarias (los impuestos a la exportación) aportan al fisco otro 10%. La queja principal, es que sin embargo, las PyMEs agropecuarias sólo participan en algo más del 1% exportado.

La característica principal que poseen las economías regionales como la fruticultura es que su producción está concentrada en una región determinada del territorio. Peras y manzanas principalmente en Río Negro y Neuquén; yerba mate en Misiones; cítricos en Entre Ríos; etc.

Otro factor es que están alejadas de los puertos o centrales principales de exportación. La otra cualidad determinante, es que dichas producciones no alcanzan el rango de commodities. Es decir, no poseen la escala suficiente para el abastecimiento internacional de determinado bien, ni tampoco obedecen en forma íntegra a una estandarización masiva e integral del proceso de producción y su correspondiente cadena de valor.

La segunda noticia de referencia, fue la consolidación del corredor logístico que va desde Vaca Muerta en Neuquén al puerto de Bahía Blanca, en detrimento del Puerto de San Antonio Este. Dos puntos en apariencia son los que determinaron ésta situación: la infraestructura instalada en la terminal bahiense en cuanto a la carga y descarga de hidrocarburos y sus derivados -cosa obvia dada su convivencia con el Polo Petroquímico-; y la existencia de redes ferroviarias que unan ambos extremos.

No estamos contando aquí, la acción de las empresas principales que operan en todo la cadena de transacciones y su carácter de multinacionales, como tampoco el lobby permanente que forma parte de su histórico accionar. El acento, y así lo destacaba la fuente, pasaría por el desinterés de dotar a la región que va del Valle Medio a la zona atlántica, de infraestrucutra conveniente para poder participar de éste tipo de emprendimientos. Hay dos o tres detalles para mencionar, y lo haremos rápidamente. La empresa que administra el Puerto SAE, es la misma que gestiona la terminal bahíense, la Corporación del Comercio, Industria y Servicios. Segundo, ni SEFEPA ni Tren Patagónico consideraron el desarrollo del cruce de vías hasta el puerto rionegrino; y menos aún el reflote del ramal Choele Choel – General Conesa – Winter. Tercero, la posibilidad de que la provincia ingrese en ese esquema de negocios, está traducida en los pliegos y cartas de intenciones de los planes de obra pública oficiales; es decir, no se hace ni remota referencia a los mismos. Lo dicho hasta aquí parece negativo. En parte lo es. Sin embargo, tiene su costado de “oportunidad”. CAME llama a la “reflexión” para que se incorpore al mercado mundial a las PyMEs agropecuarias en las condiciones actuales. La consulta para el lector es: ¿cuantas pequeñas y medianas empresas extranjeras conoce usted a partir de los bienes de uso y consumo que habitualmente compra? Nos atrevemos a decir que ninguna. Porque el comercio internacional se maneja a partir de grandes empresas de capital transnacional y desde los propios Estados Nacionales. Intentar ubicar a la PyME a ese concierto, es conducirlas hacia su fracaso más allá de los títulos grandilocuentes que esos anuncios contienen.

Entonces, la clave estaría en que las economías regionales peleen por lo que les corresponde, que es el abastecimiento total por parte de ellas de todo lo necesario para el mercado interno. Respecto de la infraestructura instalada, y en el mismo sentido que lo anterior, vemos que el desarrollo del ferrocarril y las terminales portuarias deben acudir en el mismo sentido. El Puerto de San Antonio Este puede perfectamente cubrir fletes de cabotaje hacia las regiones costeras sobre el Atlántico, y a la vera de los ríos Paraná, Uruguay y de la Plata, para llevar y traer productos desde y hacia todo el país. Lo que sería innegociable a la hora de descartar opciones, es la necesidad de la extensión hacia todo el territorio de la Nación de las redes ferroviarias. Argentina posee todo lo necesario para realizarlas, y para posteriormente cargarlas.

No es algo lejano; no es algo imposible. De hecho, el pasado 17 de octubre, los Diputados Grana y Correa dieron estado parlamentario a un proyecto de ley que contempla la creación de una Empresa Estatal de Líneas de Transporte Multimodal para el siglo XXI. La iniciativa, contempla todas las formas de transporte de cargas y pasajeros, y la integración vertical del país y sus economías regionales. O sea que si está el proyecto, está la posibilidad. Y si está la posibilidad, resta la voluntad política para realizarla. Todo está listo para ponerse en movimiento. Sólo falta la decisión.

Hasta el domingo que viene.