Pedido de García Larraburu: más conectividad aérea para Río Negro
29 noviembre, 2019
Lorena Matzen: “Nos faltó ideología”
2 diciembre, 2019
Compartir

En cada ámbito de la vida, siempre es conveniente evitar los equívocos, utilizando las palabras que corresponden. Especialmente en el vocabulario gaucho, tan rico en significados y, al mismo tiempo, preciso en sus conceptos. Donde las palabras ‘doma’ y ‘jineteada’, muchas veces, suelen utilizarse erróneamente como si fueran sinónimos.

Mientras ‘domar’ es hacer manso o “de rienda”, como se dice en el campo, a un “yeguarizo chúcaro”, o potro salvaje con diferentes métodos que logren su docilidad; el término ‘jinetear’, se refiere a la habilidad del jinete para mantenerse por un período de tiempo determinado, sobre el lomo de un potro al que se ha intentado  domar sin éxito (esto lo convierte en un animal “reservado” a tal fin).

Bien, pues en este mes de diciembre, en la política rionegrina, comenzará el Gran Festival de Doma y Jineteada. Donde cada competidor (ya sea senador, diputado, gobernador, legislador o intendente, entre otros), atendiendo a su juego, voluntariamente se decidió e incribió en alguna de estas dos categorías. Pero atenti a la cosa, no vaya a ser que alguno elija ‘domar’ en su gestión y sólo termine ‘jineteándola’ o viceversa. Hecho que se repite más de una vez en este ámbito.

Ahora bien, querido lector, también apelamos a tu imaginación para que te animes a pensar cuál de los competidores rionegrinos terminará haciendo lo que no pensaba. Como ejemplo, mencionaremos a algunos:

Alberto Weretilnek, como hábil domador y jineteador a la vez, tendrá un problema ya que este torneo admite sólo una categoría por competidor. Su función será ‘jinetear’, pero más de una vez se verá en aprietos ante la “buena gestión” de la señora gobernadora y ahí querrá salir a domar. No vaya a ser que, por primera vez, este torneo lo complique como nunca se imaginó. O que termine relegado, sin poder decidir por sí mismo qué hacer. En su caso, domar o jinetear depende, como hizo siempre, pa’ donde sople el viento.

Arabela Carreras se anotó para domar: qué riesgo si, por alguna razón, termina sólo jineteando, como sugieren las recientes noticias que narran cómo, a pesar de haber querido insinuar una mayor apertura y un equilibrio con UPCN, tuvo que continuar el lineamiento de Weretilnek y darle la prioridad a ATE, a fin de garantizar la “paz social”. Si bien la garantía del equilibrio y de no vaciar el poder, ni tampoco desbordar de empoderamiento lo da, en este caso, el carismático y siempre bien predispuesto Don Rodrigo Buteler. Pero, como dicen los sabiondos, “esto ya se sabía de antemano” aunque también se sabía que el mejor para ocupar ese lugar, el que sería la persona justa y necesaria para Alberto, era su coterráneo, el joven, obediente y actual intendente de El Bolsón. En fin, por alguna razón Weretilnek no quiso jugar esa ficha y ahora la realidad será una permanente medición de fuerzas. Aunque, en esta ocasión, ya quedó claro quién sigue domando y a quién le tocará jinetear por ahora. La decisión para la gobernadora electa, llegará con el paso del tiempo. Tampoco será una situación estática en los cuatro años. Más allá que Alberto mueva maquiavélicamente sus hilos, sus funcionarios que le son fieles y, desde afuera de la estructura gubernamental, a sus aliados estratégicos, ¿hasta cuándo me conviene dejar que se crea el domador de Río Negro? -se pregunta la gobernadora Carreras.

Respecto a los diputados, el panorama no es tan claro: después de su derrota, a Soria no le da ni para salir a hablar con los medios (excepto los nacionales pero son muchos los que buscan esa vidriera) y su miedo a los micrófonos lo deja casi afuera de la competencia. Además, de los otros dos restantes, el Dr. Luis di Giacomo tal vez sea un “tapado” como se dice en la jerga política; y, de la delegada de Neuquén, la otra diputada, nunca se le escuchó la voz (es poco probable que la dejen hablar ahora que ya no es necesario. Sí creemos que tiene domicilio en Río Negro sino no sería diputada de esta provincia). De estos, sólo uno va a terminar jineteando o domando. Y todo indicaría que ese será Don Luis.

Maria Emilia Soria se anotó segura para jinetear en General Roca. Pero, ante la llegada de la gran tropilla de JSRN, cree que terminará domando con la asistencia de un “apadrinador” (jinete que recorre el campo y está atento a lo que le suceda al jineteador). En este caso, puede ser la historia de su pasado, su apellido o la memoria de su padre. Distinto a lo que sucede con la Legisladora Norma Torres, la entonces esposa del fallecido vicegobernador peronista, ese increíble político, fiel y buen amigo de sus amigos: Carlos Peralta. ¿Por qué? Porque es una mujer sencilla y, a la vez, visionaria  como lo fue su esposo, que construye el poder desde el afecto y, desde ahí, todo se torna bueno y duradero. Por eso, tal vez María Emilia, más que domando, termine jineteando un potro capáz de hacerle perder el campeonato, no antes de tiempo pero sí con el paso del mismo.

Liliana Alvarado se anotó para jinetear. Ella ya pasó la etapa de doma en la intendencia de Cinco Saltos. Y su verdadero desafío es demostrar destreza durante estos cuatro años. Si bien, pasó desapercibida, ahora es cuando debe floriar el rebenque y sacar los mejores corcovos del potro, apretando las espuelas a fin de exhibir todo lo que puede dar en ese campo. Pero, sin duda, lo que tendrá que domar es al Frente Grande en el distrito Río Negro, ya que, es su mayor referente por ser la única intendente de ese partido.

Antes de terminar, mencionemos  a esos increíbles del equipo primario del gringo Soria: el actual Ministro de Economía Agustín Domingo, hombre seguro, firme en sus convicciones, de perfil bajo y humildad permanente. Y al ahora vice gobernador Alejandro Palmieri, joven entusiasta cuyo camino estará marcado por el sólo hecho de transitarlo con hombría de bien, por ser respetuoso con cada llamado que llega a su teléfono y estar atento a esos detalles. Su aprendizaje y formación política lo hace a paso firme, sin apuros y con la mirada fija en ese horizonte que, hasta ahora, no definió a qué distancia se encuentra de él.

Por último, mencionemos a Pedro Oscar y la promesa de develar algunas de las fortalezas y/o debilidades, ya que bien usadas podrían ser una ventaja para sus contrincantes. Cabe aclarar que un análisis más exaustivo debe estar basado en la observación de, al menos, sus primeros cien días de gobierno. Como fortalezas: se arriesgó demasiado al armar su gabinete con mucha gente joven, pero no pecó de ingenuo o de poner inexpertos. Esa virtud etaria y generacional se basa en no repetir el esquema que quiso implementar Soria en su lista de legisladores que sólo tendrá ‘che pibes’. Pesatti tiene un grupo cuyo potencial está en su esplendor.

A su vez, Viedma tiene la gran posibilidad de vivir una increíble gestión pero ¿cómo lograr que corra por las venas de cada viedmense?¿cómo difundir esa sensación y sostenerla en el tiempo? ¿De qué manera hacerles sentir lo que deben sentir, mientras ganan tiempo para demostrar con hechos los logros gestionados? Esta puede ser una debilidad: el no saber difundir adecuadamente. Tal vez, el único que debe domar y jinetear a la vez, termine domando tan bien a su potro que demuestre cómo se clavan las espuelas (de la prensa y difusión) y cómo se exhibe la destreza de transmitirle al pueblo las sensaciones que el vecino quiere sentir. Sino no sucede así, pasará a la historia como uno más del montón. Aunque, se dice que trabaja en ello y que ya habló con un jinete que, en su opinión, es un gran cuadro político y que no pasó desapercibido por Viedma. Ya que tiene la experiencia de haber jineteado dentro del campo y, al quedar afuera de los torneos, aprendió cómo siente, piensa y ve el vecino común. Si él sabe aprovechar la experiencia de éste y logra capitalizar la crudeza de sus aprendizajes, la frase “Pedro no escucha” ya no será su talón de Aquiles.

En fin, cuánta adrenalina y emoción que genera este Festival. Cómo no afirmar, al cumplir el tiempo sobre el lomo de cada gestión, que fue lindo jinetear y domarla cual si fuera un potro redomón.