Denuncian falta de elementos de seguridad para la policía rionegrina

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Rubén Muñoz, policía retirado radicado en la ciudad de General Roca, conversó con el magazine “Uno para todos” que se emite por Radio UNO Viedma sobre los dos casos que fueron detectados en dependencias policiales de esa ciudad.

Según relató Muñoz, “hasta ahora se detectaron dos: un primer caso de una agente que al comenzar a sentirse mal llamó al 911 y tomó todos los recaudos. Un vez confirmado eso, varios de sus compañeros por propia iniciativa se acercaron al Hospital de General Roca y expresaron su incomodidad por haber tenido un contacto estrecho con la primer paciente. Ayer conocimos el segundo caso de otra compañera, que también se desempeña en la misma Comisaría N° 31”.

Muñoz aseguró que ante la insuficiencia del Estado en proveer insumos y recursos de protección, los policías ponen dinero de sus bolsillos y “hacen vaquitas” para poder adquirir los elementos: “desde el Estado le están dando algo muy ínfimo, lo que les dan no le alcanza para cubrir medio servicio. Entonces ante la falta de stock en todos lados, tampoco se consigue aunque lo pongan de su bolsillo”.

“Hay que poner el foco en que la primer falla es del Estado provincial a sus Fuerzas de Seguridad de proveerla de los elementos absolutamente necesarios para trabajar. El Estado los está poniendo en riesgo de vida”; sentenció Muñoz en simultáneo para FM Piltri de El Bolsón. Agregó además que “lo sucedido aquí en Roca, deja en evidencia que si bien hay un protocolo de actuación externa, no hay uno de actuación interna que establezca cómo hay que actuar cuando un policía se contagia. Están todos el tiempo improvisando en algo que ya debería estar determinado y firmado en papel. En General Roca pasó lo mismo que en Choele Choel. Es lógico que se preocuparan, porque empezaron a sacar cuentas, y vieron que uno había estado de compañero de móvil con la compañera; y el otro había estado conversando con ella. Entonces llegaron a la conclusión de que varios pudiesen estar infectados. El otro planteo es que de estar infectados, ¿cómo iban a salir a la calle ante la posibilidad de seguir contagiando personas?. En ese marco es donde el Jefe los trato de cobardes; y no se trata de eso, sino de salvaguardar a la ciudadanía”.

Consultado sobre la necesidad de una entidad gremial que los proteja, Muñoz dijo: “Absolutamente. Nosotros trabajamos en una total desprotección del ser humano hacia el Estado. El gran inconveniente que existe respecto de la sindicalización es que una cosa es limitar derechos y la otra es coartar derechos. El Estado limita la discusión a la imposibilidad de hacer paro porque somos un servicio esencial. Eso ya lo sabemos. Pero no nos coarten todo el derecho a exigir los elementos de seguridad necesarios y cuestiones funcionamiento. En España, que tuvieron un alto número de contagiados, el sindicato policial le exigió al Estado una serie de condiciones de seguridad”.

“La superioridad no se va a salvar de los contagios, si el virus se instala dentro de las dependencias policiales. Entonces lo que se necesita es un poco de empatía: se trata de barbijos, guantes y lavandina. Nada más. Hoy la única manera que ejercen es el amedrentamiento”; explicó Muñoz.

Asimismo dijo que la situación es compleja en la calle: “es en una situación normal. Pero hoy por hoy que hay gente angustiada, o que no está teniendo ingresos se hace más difícil todavía. La situación se repite en toda la provincia. En Bariloche están muy preocupados, porque les toca a algunos custodiar el hotel donde están alojando los casos positivos. Ellos no sienten temor porque saben desde el momento que son policías los riesgos que se corren. Pero tienen temor por su familia, por sus hijos. De volver a sus casa y contagiarlos. La falta de insumos es algo común en toda la provincia”.

Finalmente, Muñoz hizo un llamamiento a la comunidad “para estrechar lazos con las Fuerzas de Seguridad. Sabemos que están rotos desde la dictadura, pero la Policía va mostrando otra cara y necesitamos apoyo. La Policía ya no es más lo que fue en otro tiempo; sino que hoy arriesgan la vida y también la de su familia cada vez que salen a la calle”; concluyó.