Calderón: “Manejar un taxi es riesgoso y te expone a un montón de cosas”

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Jorge Calderón, chofer de taxi en la ciudad de Viedma, habló con Rubén Torres para FM Piltri y Radio Uno acerca de la labor que desempeña en el marco de la pandemia y las dificultades que enfrenta ante este nuevo panorama.

P: ¿Cómo se modificó la situación laboral de los taxistas en el marco de la pandemia?

R: A nosotros el trabajo nos bajó más de un 50%. Un chofer tiene que estar 16 horas arriba del auto para que le queden 600 pesos de ganancia. Hay que contar con que el auto no se rompa, más con el estado desastroso de las calles de Viedma. Hay barrios y calles que son prácticamente intransitables.

P: También se está expuesto a accidentes y al mismo virus

R: Sí, por supuesto. Este es un tema muy grande. Desde el municipio se implementó una separación en el auto con nylon. No nos permiten llevar pasajeros adelante y sólo pueden viajar de a uno. Hacemos limpieza para evitar contagios a nosotros y a los clientes. También está el tema de la inseguridad en Viedma. Trabajar de noche es muy difícil y la Policía no acompaña. En el Loteo Silva, por ejemplo, hace cuatro días que están a los tiros y uno corre peligro de vida.

P: ¿Los choferes de taxis están agrupados en alguna organización?

R: La conexión que hay en el gremio no mueve nada. Lamentablemente no hay apoyo entre los taxistas, la gente no se une.

P: ¿Por qué no se da esta posibilidad?

R: En Viedma hay dos empresas grandes donde se piden muchos autos y yo salí de ahí porque no sentía un buen trato por parte de mis compañeros. Los muchachos quieren llegar primero y llevarse el viaje de los otros. No hay unión, cuando uno pide juntarse para reclamar una u otra cosa, no hay respuesta. Yo intenté formar una asociación para buscar seguro médico, para regular vacaciones y no tuve respuesta. Contacté un abogado que me solicitó requisitos y cuando lo comuniqué al resto, se borraron, no hubo apoyo. Somos un montón en Carmen de Patagones y Viedma, y si nos unimos podríamos lograr grandes cosas, pero no se puede.

P: ¿Se trabaja de lunes a lunes?

R: En mi caso, sí. No tengo días de descanso. Hay muchachos que paran un día, pero yo necesito trabajar y no puedo parar porque no saco lo suficiente para cubrir los gastos de mi familia.

P: ¿Hay respeto por parte de los pasajeros?

R: En todos lados hay gente que se comporta de una manera y otros, de otra. Hay gente que te dice “ustedes deberían tener tal cosa u otra” y hay gente que se sube, cree que uno es millonario y nos trata mal. No nos respetan.

P: ¿Tenías miedo de salir con el tema de la pandemia?

R: Si, tenía mucho miedo, a pesar de que tengo una hija que trabaja como enfermera en el hospital y me asesoró en todo lo que es higiene y cuidados. Pero, sentía miedo por ella, por nosotros, por mi señora que trabaja en un negocio donde es cajera y recibe gente. Realmente, esto fue grande. Pero vemos que en Viedma no agarró y uno se afloja. Yo veo que la gente piensa que acá nunca va a llegar. En el taxi, de noche, he visto que se han juntado en lugares que nadie controló. Ni la Policía ni el municipio se dieron cuenta.

P: ¿Te gusta tu trabajo?

Yo caí como taxista porque no encontré otra cosa. Si tuviera la oportunidad, yo saldría. Este trabajo es muy riesgoso, uno se expone a un montón de cosas. Con la pandemia, uno se expone a quedar infectado. También a entrar a algún barrio y que te roben, como le pasó a muchos compañeros. Es riesgoso, y si encontrara otra cosa para hacer, me iría.